SEICA SON UNHA PENDANGA (DEMO) RETRATO PSICOLÓGICO, DEL INDIVIDUO AL GRUPO.

Carlos Barros Guerton, artista coruñés que fue un activista de la movida de los fancines en los años 90, continúa dando rienda suelta a su creatividad, más como escritor que como dibujante, así como produciendo un gran número de piezas de videocreación y hasta participando como actor en alguna de ellas.
Es toda una agradable sorpresa la aparición de una obra de tanto calado y dibujada de forma tan visceral y orgánica en el panorama de la BD gallega en este 2025. A nosotros nos gusta el underground, y si está bien hecho y ambientado en Galicia aún lo vamos a valorar mejor. Es cierto que fue realizada hace ya más de 20 años y con el estilo de las que se hacían en aquellos tiempos en los que la sitúa, 1993, o más bien en la década anterior. Tal vez por eso resulta tan llamativo y positivo que sea narrativamente tan fresca.

La primera ojeada nos lleva a recordar aquellas revistas de los ochenta, sobre todo a “ El víbora”, y a los autores como Pons y muchos otros que se podrían adscribir a lo que se denominó entonces “ línea chunga” en contraposición a la “línea clara”. Carlos reconoce más influencia, seguramente por el contenido y tratamiento de la obra, del autor italiano Guido Crepax, ya que tiene claramente la intención de profundizar en el carácter y perfil psicológico de Lena, su protagonista de “ Seica son unha pendanga?”. Igual que en las historias de Valentina, el personaje más emblemático de Crepax, la vida de Lena se estructura desde áreas del subconsciente y la opresión de su entorno.

La obra viene construida en capítulos que se corresponden con sesiones de terapia psicológica a las que Lena asiste forzada por su madre y en las que se va narrando su percepción de las relaciones familiares desde niña así como las que mantuvo con otros personajes en su infancia y juventud. Así, en esos recuerdos, vamos observando grupos de niños y adultos, arquetipos de hombres y mujeres que marcaron su vida. Son experiencias de las que no consigue desprenderse.
Algunos de estos episodios derivan en situaciones grotescas y casi siempre en relación con la sexualidad marcada por los tabús que la sociedad de la época tenía por la educación represiva mantenida durante todo el siglo XX. El sutil boceto psicológico de Lena se proyecta de alguna manera sobre el resto de los actores de este reparto y el retrato personal se convierte en una visión de la sociedad de la época que nos hace reflexionar sobre cuales de estas actitudes y prejuicios cambiaron y cuales no.
Lena sigue ahí, recorriendo La Coruña de hace 30 años, y tanto a ella como a la ciudad las seguimos recordando con nostalgia algunos días después de finalizar esta lectura. Otro motivo para felicitar a Carlos por este trabajo y a Demo Editorial por rescatarlo.


